Pero la carrera oficial a través de ella es una fiesta. Es como una feria, una romería, un evento que se guarda en el calendario como si fuera nuestro 10 de Mayo.
La familia del padre de mi amada mujer es de esa zona y han participado varias veces en ella. El que yo haya participado les supone un motivo de orgullo... Las modalidades son de Media Maratón, Maratón y super Maratón (75KM), así como nordic walking (17 y 42 KM) y MTB. Todas salen de un punto distinto del Rennsteig y convergen en una ciudad, Schmiedefeld, la meta más bonita del mundo. Una ciudad de apenas 2.000 habitantes donde se acumulan más de 50.000 personas en un día.
La maratón es dura, debo decirlo, muchas subidas, caminos de cabras, ramas por todos lados y subidas de muerte con un desnivel total de 1.600 Metros. En el km 31 sufrí una pájara monumental y mi cabeza decía que parase, pero como las piernas no me dolían, pues eso... Lo peor de todo es los juegos que te hace la cabeza y lo de decirte cada 5 minutos, que gilipollas eres Antonio. Con lo bien que se está en un bar.
La gente se vuelca los 42 Kms contigo. Hay fiestas, hay música por casi todo el camino. Hay gente que te para para ofrecerle 800 licores.... De hecho en el km 37 te dan cerveza gratis. Y cuando llegas a meta, pues es una fiesta. Me sentí como Jesús Navas cuando sale del bus camino al estado. La comentarista pegando chillios y diciendo mi nombre (se lo chivan varios minutos antes) y cuando me saqué las banderas unos 300 metros antes, era la ostia...
Y mi hijo se me unió a mi los últimos 100 Metros. En los que entré llorando.
Eso sí, soy Moronense, Andaluz y Español... y como tal, algo de mi tierra (aparte de la bandera) llevaba.... adivináis qué???
En los momentos de subida dura, tuve que andar... ¿y sabéis la energía que te da que un zagal alemán te cante el "vamos mi Sevilla"?
Por cierto, dicen que una vez que haces esta carrera, sin importar la modalidad, la repites.
En 2 semanas nos apuntamos mi mujer, mi nene y yo a la de 17 Km de Nordic Walking. NO NI NA.


