Estamos en un fútbol en el que ya no puedes poner a un jugador tocado, aunque sea la estrella del equipo. Cualquier molestia, cualquier merma física o incluso psicológica (por ejemplo tener miedo a lesionarte), te resta una barbaridad, tanto a ti como al equipo en general.
Jugadorazo, muy por encima del resto de la plantilla, pero ojo no lo encumbremos tan rápido, porque se nos relaja, y puede acabar siendo hasta pitado en el RSP.