Creencias y supersticiones que afectan al balompié
Las maldiciones que pesan sobre numerosos equipos de fútbol son, en su mayoría, leyendas urbanas que no se han
podido demostrar o se han tergiversado. Las malas rachas deportivas, unidas a las creencias de cada uno, dan pábulo
a historias tan sorprendentes como estas.
La copa no se toca
En el fútbol hay una regla no escrita que dice que mirar o tocar la copa antes de una final es sinónimo de derrota.
Se refiere a los jugadores, claro, que pasan junto al trofeo cuando salen al campo, instantes antes del partido.
La verdad es que no siempre se cumple, pero en muchas ocasiones sí, así que mejor no tentar a la suerte.
La ‘maldición’ de Bela Guttmann
Cuenta la leyenda que el Benfica está maldito. Para ser precisos, ha llegado a nuestros días la historia de que Bela Guttmann,
el entrenador con el que el club lisboeta ha ganado sus dos únicas Copas de Europa (1961 y 1962) hasta la fecha, salió de mala
manera de la entidad y, en un arrebato, afirmó que el equipo «nunca más será campeón europeo». Hay otras versiones que fijan
en «100 años» esta maldición e, incluso, que afecta a todos los equipos portugueses. Puede que los hechos no fueran así exactamente…
La verdad es que las fechas bailan y no hay rastro claro de estas supuestas palabras. Guttmann salió del Benfica en 1962, sí,
tras el doble éxito en Europa y, al parecer, por un desacuerdo económico con el club, pero se hizo cargo del equipo, de nuevo,
en la temporada 1965-66. Ya aquí hay lagunas sobre cuándo comenzó esta maldición. Pero es que, además, existen declaraciones del
entrenador que sugieren lo contrario.
Monumento a Bela Guttman en el estadio del Benfica
El 6 de abril de 1963, Guttmann concedió una entrevista en A Bola, en la que respondió que el Benfica no le necesitaba,
que iba a ganar el Campeonato Nacional y que volvería a ser «campeón de Europa». En otra entrevista, en Mundo Desportivo,
el 4 de mayo de 1966, el técnico deslizó que lo que había logrado era muy difícil de igualar, todo un reto para el futuro.
De nuevo en A Bola, el 1 de julio de 1974: «El Benfica ocupa tres cuartas partes de mi corazón y todavía puede ser grande
de nuevo en Europa».
Sí existe una entrevista que A Bola reprodujo en 1968, (mal) traducida del alemán, que se publicó originalmente en Sport-Illustrierte
en 1967 y que podría ser el inicio de la supuesta maldición. En ella, Guttmann viene a decir que el Benfica es menos equipo con Eusébio,
que nunca es bueno depender de un solo jugador, y que así no ganará la Copa de Europa. De ahí, parece que el periódico luso sacó de
contexto y modificó la famosa frase que ha llegado a nuestros días: «El Benfica nunca más será campeón europeo».
Bela Guttmann dijo que el Benfica volvería a ser campeón de Europa (recortes de 1963, 1966 y 1974) / A BOLA – MUNDO DESPORTIVO
Sea como fuere, las Águilas han perdido todas las finales de la Copa de Europa que han jugado desde 1963 (1963, 1965, 1968, 1988 y 1990),
pero, también, las de la Europa League (1983, 2013 y 2014). Un caso digno de estudio.
El encantorio del Cilindro
Corre el rumor de que, a finales de la década de 1960, un grupo de hinchas de Independiente se coló en el Cilindro, el campo de
Racing de Avellaneda, su eterno y exitoso rival (los estadios de ambos se encuentran separados por 500 metros), para truncar su
racha triunfal de un modo poco ético: enterrando siete gatos en una de las porterías. Desde ese día, los cancerberos que defienden
esa meta maldita cometen errores increíbles y, por supuesto, el equipo dejó de ganar títulos. La situación llegó a tal punto que,
en la década de 1980, el técnico Juan Carlos El Toto Lorenzo ordenó la búsqueda de los animales, y la leyenda no hizo más que
agrandarse hasta llegar a nuestros días.
Los gatos nunca aparecieron, aunque se llegó a decir que, en un primer momento, se hallaron seis esqueletos. Sin embargo, mientras
faltara uno, el hechizo seguía. Para tratar de romperlo se enterraron seis sapos… pero fue peor. De hecho, Racing Club descendió
en 1983. En 1998, un sacerdote realizó un exorcismo, se removió el terreno y, dicen, apareció el séptimo felino (no hay pruebas de
ello) y se realizó una misa. En 2001, el equipo volvió a ganar la liga argentina, pero los títulos intercontinentales deberán esperar.
Los estadios de Independiente (izda.) y de Racing de Avellaneda.
La condena de Garabato
Como buena leyenda, esta también tiene distintas versiones. Benjamín Urrea, Garabato, fue uno de los socios fundadores y
jugador del colombiano América de Cali. Y, según explica el club en su página web, este personaje se oponía a la profesionalización
del equipo, hecho que se produjo a finales de la década de 1940. Cuando se enteró, tal fue su disgusto, que esto le salió del alma:
«Que lo vuelvan profesional, que hagan con el equipo lo que quieran… que, por mi Dios, América nunca será campeón».
La segunda versión sugiere que Garabato solo maldijo a los directivos, pero nunca al club, porque fue a cobrarles unos uniformes y
se negaron a pagarle.
La tercera, en cambio, la contó el mismo protagonista en El Colombiano, el 23 de diciembre de 1979. Allí desveló que lo
«sacaron a patadas» del club y que, despechado, se fue a una cantina, tomó un trago, cogió una botella de aguardiente, la apretó,
la llevó en las manos «hasta la parte final de la espalda» y maldijo a los jugadores y directivos. «La maldición cayó sobre el
equipo, porque nunca jamás pudo ser campeón», reconoció.
A la vista de los acontecimientos, en 1979, Garabato y la directiva del momento hicieron una misa en el estadio y firmaron un
documento que ponía fin a la maldición. Ese mismo año, el equipo ganó su primera liga. No obstante, la maldición volvió tras
las cuatro finales perdidas de la Copa Libertadores (1985, 1986, 1987 y 1996) y, sobre todo, el descenso (2011).
América de Cali pierde su tercera final de la Copa Libertadores, en 1987
La hechizada Australia
El futbolista australiano John Warren lo confirmó: alguien de la expedición aussie contrató a un hechicero en Mozambique
para ayudar a Australia a clasificarse para el Mundial de 1970. Pero nadie pagó al chamán por los servicios prestados y se
cree que este volvió el hechizo en contra de la selección, que se quedó fuera de esa cita.
Es cierto que Australia sí accedió a la de 1974 (se fue sin marcar ni un solo gol), aunque ya no regresó a un torneo de
estas características hasta 32 años después. Lo curioso es que su vuelta a los Mundiales se produjo en 2006, después de
que el periodista John Safran descubriera la historia y viajase a África en busca de otro brujo que anulara la maldición.
Desde entonces, los australianos llevan cuatro participaciones consecutivas.
El periodista John Safran
La bruja Dora de Quilmes
Caso similar al de Australia lo vivió el Quilmes Atlético Club de Argentina. La entidad atravesaba por un mal momento deportivo,
con una larga travesía por el infierno de la segunda categoría (ascendió en 1991, pero regresó al pozo un año después). En este
contexto, los dirigentes de la institución tuvieron la brillante idea de contactar con una bruja, Dora Bertucci, con el fin de
que maldijera a su máximo rival por volver a lo más alto, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, y bendijera a los jugadores quilmeños.
Pagaron la mitad del servicio por adelantado, pero el resto jamás lo desembolsaron porque una serie de circunstancias alteraron
el calendario deportivo y la historia se salió del guion establecido. La cuestión es que subió Gimnasia y Esgrima, y la hechicera,
para colmo, se vengó por la deuda: «No ascenderán por 13 años». Años después (2001), trataron de contactar con ella para que acabase
con el mal de ojo, pero había muerto en 1996, por lo que, cuenta la historia, una comitiva de hinchas se dirigió hasta su tumba para
disculparse. Verdad o leyenda, lo factual es que Quilmes ascendió en 2003, antes del fin de la maldición.
Cementerio de Chascomús, donde está enterrada la bruja Dora
La promesa de Argentina
Argentina preparó el Mundial de 1986 en Tilcara y, según la leyenda, el entonces seleccionador, Carlos Bilardo, le prometió a la
Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral que regresaría a visitarla si ganaba la Copa del Mundo. Diego Maradona levantó el
trofeo, pero el técnico incumplió su promesa… o no. Algunos de los integrantes de aquel equipo desmienten la historia y afirman
que solo se comprometieron con la Virgen de Luján. Sea como fuere, la Albiceleste sigue sin ganar otro torneo de estas características.
Los gitanos de Birmingham
Birmingham, 1906. En pleno crecimiento de este deporte, el presidente del Birmingham, Harry Morris, apuesta por dejar el estadio
de Munz Street y trasladarse al St. Andrew's Stadium, mucho más grande. Pero construirlo, en el barrio de Bordesley, implica la
expulsión de una familia de gitanos, que no dudan en maldecir al club por 100 años. Por fortuna para los seguidores, el equipo
solo tardó 57 años en ganar un título (la Copa de la Liga, en 1963), aunque por el camino se dejaron muchos otros que agrandaron
la leyenda negra. Las desdichas de los años siguientes tampoco ayudaron a olvidar el mal de ojo, hasta el punto de que dos de los
técnicos, Ron Sanders (1982-86) y Barry Fry (1993-96), hicieron de todo para acabar con él. El primero mandó colgar crucifijos en
las porterías; el segundo orinaba en las esquinas del campo. En la temporada 2006-07, cumplidos los 100 años de la historia,
el Birmingham ascendió a la Premier League y, en 2011, ganó la Carling Cup.
St. Andrew, estadio del Birmingham
Y los gitanos del Derby County
Historia similar sufrió el Derby County. Comenzó como sección de cricket en el County Cricket Ground, pero se mudó al Baseball Ground
en 1895 tras expulsar un asentamiento gitano para construirlo. La maldición, en este caso, implicaba que el club nunca ganaría la FA Cup.
El hechizo, no obstante, se esfumó tras 51 años: en 1946, el equipo levantó tan preciado trofeo. Antes del partido, sin embargo, el capitán,
Jack Nicholas, acudió a una vidente gitana para pedirle consejo y, según sigue la historia, le sugirió que los jugadores se colocaran una
moneda de plata en las palmas de las manos en la previa del encuentro.
La Corregidora, el estadio encantado
Dice la leyenda que este estadio municipal, levantado con motivo del Mundial de México 1986, está construido sobre un cementerio,
y las almas, ante la imposibilidad del descanso eterno, se la tienen jurada a quienes allí juegan. De hecho, siete son los equipos que,
jugando como locales en La Corregidora, han descendido (e, incluso, desaparecido): Las Cobras de Querétaro (1987), Atlante (1990),
Querétaro FC (1994), TM Gallos Blancos (1995), Halcones (2001), Querétaro (2007 y 2013).
Estadio La Corregidora
Makanaky y el Barcelona SC
«Nunca practiqué brujería». Así desmintió el jugador Cyril Makanaky, en Día a Día de Teleamazonas, la maldición que le atribuyeron
las malas lenguas al Barcelona de Guayaquil. El camerunés salió mal del club, le dejaron a deber dinero, y comenzó la leyenda de que
maldijo a la entidad, que tardó 15 años en volver a ganar la liga.
El ‘juju’ de la madre de Adebayor
Las relaciones de Emmanuel Adebayor con su familia fueron complicadas, hasta el punto de que acusó a su madre del bajo rendimiento
deportivo que estaba mostrando en el Tottenham. «¿Cómo puedo hablar con una madre que junto con mis hermanas han estado conspirando
con juju contra mí?», dijo el togolés. Su mamá aseguró que la echaron de casa a la fuerza, algo que el futbolista siempre negó, al
tiempo que afirmó que siempre había ayudado económicamente a sus seres queridos.
Emmanuel Adebayor
La detención de N'Kono
En febrero del 2002, horas antes del partido de semifinales de la Copa de África entre Camerún y Mali, la policía detuvo al
preparador de porteros camerunés, Tommy N'Kono, por emplear «magia negra» contra sus rivales. Dijo la policía que encontró
en el césped un grisgrís, un amuleto para atraer la suerte, y un grupo de aficionados añadió «que N'Kono estaba esparciendo
unos polvos mágicos en el lugar de paso de los futbolistas de Mali como conjuro negativo». Le levantaron la sanción dos meses después.
El exfutbolista Tommy N’Kono
Exorcismo al Corinthians
En octubre del 2007, el Corinthians brasileño aceptó la ayuda de su guía espiritual, el santero padre Nilson, para
«exorcizar» al equipo, que atravesaba una delicada situación deportiva y judicial, informó el medio local TV Globo.
No sirvió de nada: el club descendió a la Serie B brasileña. Este brujo también trabajó para tratar lesiones de algunos jugadores.
La Virgen es sagrada
Jorge Fossatti donó una imagen de la Virgen de Guadalupe a Colón de Santa Fe cuando era técnico del equipo, en 2001.
Y el club colocó la estatua en lo alto del estadio Brigadier General Estanislao López, sobre el palco de autoridades.
Sin embargo, el 28 de agosto del 2011, tras una mala racha de resultados, el equipo perdió ante su máximo rival, Unión,
y fueron varios los que señalaron a la figura como causa de las desdichas… así que la retiraron. Ante el revuelo
que se generó, los dirigentes del club trataron de convencer de que la quitaron para repararla, y lo cierto es que,
dos meses después, la repusieron... ¡pero era una réplica! En una entrevista en El Litoral, Fossatti respondió que
«el error es confundir religión con superstición», y que la intención era que la Virgen les protegiera de «cualquier peligro»,
no que les ayudase a «ganar o no un partido o un campeonato».
La silueta de la Virgen, tras una torre en el estadio de Colón
También en España
Juan Manuel Rodríguez es un técnico peculiar. Nunca ha escondido sus supersticiones ni sus creencias, aunque asume
que eso «no gana partidos». Ha pasado buena parte de su trayectoria en los banquillos de Las Palmas y Las Palmas B,
entre otros equipos isleños que bien conocen su metodología y sus manías. ¿Un ejemplo de ello? Va ataviado con diversos
amuletos para atraer la suerte y ahuyentar a los espíritus. Pero hay más, ya que en ocasiones ha llevado a un sacerdote
y hasta a un curandero a los entrenamientos. También va con cuidado a la hora de elegir habitación en las concentraciones
(trata de evitar el 13) y, mientras el equipo gana, mantiene la misma ruta de autobús, pero si pierde...
El técnico Juan Manuel Rodríguez
¿Ayuda divina para México?
Antonio Vázquez Alba es el Brujo Mayor de México y, como tal, ha trabajado en distintas ocasiones para la selección tricolor.
Por ejemplo, en 2014, con motivo del Mundial de Brasil, hizo un ritual para enviar «fuerza y energía» al Tri y contrarrestar
las «energías negativas» de los brujos de Camerún, su primer rival en el torneo. Incluso impregnó una bandera camerunesa con
un bálsamo «para neutralizar» las malas vibraciones. Además, vaticinó que sus compatriotas derrotarían a los leones por 3-1,
pero solo salieron victoriosos por 1-0. Para el Mundial de Rusia 2018 repitió el ritual, invocó a Quetzalcóatl y pronosticó
que el combinado nacional llegaría a cuartos (cayó en octavos). En cambio, sí acertó que México ganaría el oro en los Juegos
Olímpicos de 2012 con un triunfo por 2-1 en la final.
El Brujo Mayor México
El jugador 12 de Perú
Perú y Nueva Zelanda se enfrentaban por un puesto en el Mundial de Rusia del 2018. El partido de ida, disputado en Wellington,
terminó sin goles, y el de vuelta lo jugaron los oceánicos en desigualdad de condiciones: brujos y chamanes hicieron rituales
(con incienso, flores, hojas de coca, cigarrillos y una serpiente) a las afueras del Estadio Nacional de Lima antes del encuentro
definitivo, con el fin de asegurar la presencia mundialista de los Incas 36 años después. Fuese por ellos o no, Perú venció por
2-0 y se presentó en el torneo, aunque no pasó de la fase de grupos.
La venganza de Arubinha
Navidades de 1937. Diluvia en Brasil. El Andaraí visita al Vasco de Gama, uno de los equipos más poderosos del momento,
pero los jugadores locales no llegan a tiempo, y corren rumores de que han sufrido un accidente. Los visitantes deciden esperar,
aunque podrían ganar el partido por incomparecencia del rival. Al final, el Vasco se presenta con el conjunto al completo y gana
12-0. Doble humillación, la deportiva y la moral. Arubinha, futbolista de Andaraí, estalla: «Si hay Dios en el cielo, que el
Vasco no salga campeón en 12 años». Completa su hechizo, se dice, enterrando un sapo con la boca cosida en el estadio del Vascão
unos días después. La cuestión es que el Vasco empieza una inexplicable sequía de títulos que dura hasta 1945. De nada sirven los
agujeros en el césped para buscar el esqueleto del anfibio ni las inversiones realizadas para tal fin. El caso aún hoy es un misterio...
Trece muertos en la República Democrática del Congo
Ocurrió en 2008, en Butembo (República Democrática del Congo). Trece personas murieron y otras 35 resultaron heridas durante
una estampida humana en las gradas que se inició con un supuesto hechizo de magia negra del portero del Nyuki sobre los delanteros
del equipo local, el Socozaki. Acto seguido, los jugadores de ambos conjuntos se enzarzaron y, cuando intervino la policía, algunos
aficionados comenzaron a lanzar piedras contra los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos. Comenzó entonces una carrera
que terminó en tragedia.