Tal cual.
Antonio Cordón [Ex- Director Deportivo]
Re: Antonio Cordón [Ex- Director Deportivo]
Cordón deja abonado el terreno para una venta a Ramos que se aprieta demasiado en los plazos
El director de fútbol sale con el objetivo atado y sin dejar cargas. La densa burocracia del proceso, aún sin fecha para la notaría, condiciona la planificación
Los accionistas dieron el paso adelante y aceptaron el trato, pero el reloj corre dentro de un proceso farragoso y complejo en el que el tiempo juega en contra de la institución. Con la salvación amarrada, clave para la supervivencia de la sociedad, la macrooperación para el cambio de propiedad del Sevilla FC vive días clave después del preacuerdo alcanzado en bloque por las grandes familias con Sergio Ramos y su holding Five Eleven. Sin embargo, sigue sin haber fecha cerrada para que todos los actores acudan a la notaría y formalicen definitivamente la multimillonaria transacción, más allá de que cuando se sienten a la mesa, la firma de los preceptivos documentos no será cosa de un día y conllevará su tiempo, con infinidad de aristas que limar desde las dos partes. Pese a la voluntad de todos por materializar el trato, la dosis de incertidumbre no desaparece.
Las conversaciones internas de los todavía dueños y dirigentes revelan un panorama marcado por la cautela, la urgencia organizativa y una presión social que conocen de sobra y que se mantiene expectante fuera. Para ellos, «la pelota está en el tejado de Ramos y su grupo», mientras que desde la orilla del camero hay tranquilidad y se transmite una y otra vez que las garantías y el dinero estarán en tiempo y forma. El consejo insiste en que ya no depende de su voluntad, sino de la solvencia y agilidad de una parte compradora que sigue ajustando sus acuerdos con las entidades que sumarán el capital, desde bancos tradicionales hasta inversores privados o family offices.
Y es que el tiempo, en efecto, se convierte en el gran enemigo del Sevilla FC por la compleja naturaleza de la operación, que a duras penas encaja en los plazos mínimamente recomendables para proyectar una planificación en condiciones y encarar la próxima temporada 2026-2027 con todos los cabos bien atados. La transición institucional se describe no como un mero trámite, sino como un proceso burocrático denso, donde las intenciones de cambio que aúnan a todos chocan frontalmente con las numerosas fases que hay que salvar, las exigencias financieras y la pesada herencia de la gestión deportiva de los últimos años.
A simple vista, faltan hojas en el calendario para cumplimentar los tediosos, y ya veremos si caóticos, trámites notariales, confiando en que no surja ninguna 'sorpresa' de última hora por parte de alguno de los vendedores, y sin contar con las posteriores instancias, ya sea el necesario visto bueno del Consejo Superior de Deportes (CSD), la potencial reestructuración integral del club o una inyección/ampliación de capital que se antoja clave para impulsar la sociedad después de cerrar el negocio base de 450 millones de euros, deuda neta incluida. En el mejor de los casos, dando por hecho que el dinero y las garantías aparezcan como se ha pactado y que las acciones estén libres de carga, no parece que la operación pueda estar hecha antes de mes o mes y medio.
Sin plazos cerrados para nada ahora mismo, la premura es evidente debido a las necesidades del propio calendario futbolístico. Se trata de una urgencia estructural y lógica. El grupo comprador desea asumir las riendas lo antes posible, con el objetivo explícito de evitar que la hoja de ruta deportiva, o parte de ella, tenga que ser diseñada por los dirigentes actuales.
Adiós a Cordón, con otra perspectiva
En todo el galimatías de la transición, se considera desde las partes que el trabajo del director de fútbol saliente, Antonio Cordón, ha sido satisfactorio en términos generales, con una hoja de resultados y actuaciones que vienen a acallar muchas de las dudas y críticas que suscitaron su corto pero intenso periplo en el Sevilla. Ayer el club comunicó oficialmente la salida del extremeño, que se hará efectiva el próximo 31 de mayo, una vez finalizada LaLiga y pese a tener firmados dos años más de contrato. Si cuaja la venta, Ramos tendrá un peso decisivo en la toma de decisiones deportivas, apoyado en un grupo como Five Eleven que cuenta en nómina con la figura de Marc Boixasa como Chief Football Office. Si no se diera el negocio, la planificación está garantizada por el secretario técnico, José Ignacio Navarro, con la confianza de los gestores y pendiente de lo que suceda con el cambio de propiedad para definir su vinculación con el Sevilla.
Mientras, Cordón deja el camino deportivo allanado para Ramos y su grupo, con el equipo en la máxima categoría, trabajo adelantado con dos fichajes que deben sumar a la zaga como Juan Iglesias y Arouna Sangante (Patrick Mercado se caerá por lesión) y sin hipotecas de ningún tipo para los futuros dueños. El resto de operaciones que tenía encarriladas las paralizó o dejó en punto muerto con el anuncio del preacuerdo con Five Eleven. No sólo hubo contactos por Marius Marin. En la agenda de Cordón también estaban el portero del Villarreal Diego Conde y el delantero del Al-Gharafa y ex del Madrid Joselu Mato, dentro de esa política de fichar a bajo coste que debía mantener el director de fútbol.
También deja vía libre a la posible 'criba' de los futuros propietarios, que tendrán capacidad de decidir sobre cualquiera de los contratos que expiran el 30 de junio, sin ataduras ni compromisos: Nyland, Azpilicueta, Gudelj, Januzaj y Alexis, además de los cedidos Vlachodimos, Mendy y Maupay. En los casos que sí había que avanzar renovaciones, por edad, proyección y rendimiento, caso de Castrín y Oso, Cordón ha dejado el trabajo encarrilado.
Sobre todo, se valora que haya conseguido el objetivo construyendo un equipo con apenas 250.000 euros de gasto. Entre cedidos y futbolistas libres, incorporó en verano a seis refuerzos -Suazo, Azpilicueta, Mendy, Alexis, Cardoso y Vlachodimos-, a los que añadió el préstamo de Maupay en enero. Todos ellos, salvo Cardoso, han puesto su granito de arena para una salvación en la que ha sumado cada detalle y que se ha conseguido con una jornada de antelación. Además, el extremeño logró recortar sensiblemente el gasto de plantilla hasta situarla en algo más de los 80 millones. No sacó prácticamente un euro de la caja y logró meter un fijo de 55 millones más variables por las ventas de Loïc Badé (Bayer Leverkusen), Dodi Lukebakio (Benfica) y Stanis Idumbo Muzambo (AS Monaco). Tuvo que reconducir su apuesta inicial en el banquillo por Matías Almeyda, pero el relevo, Luis García Plaza, llegó a tiempo para enderezar el rumbo de manera sólida.
https://www.abc.es/deportes/orgullodene ... 7-nts.html
El director de fútbol sale con el objetivo atado y sin dejar cargas. La densa burocracia del proceso, aún sin fecha para la notaría, condiciona la planificación
Los accionistas dieron el paso adelante y aceptaron el trato, pero el reloj corre dentro de un proceso farragoso y complejo en el que el tiempo juega en contra de la institución. Con la salvación amarrada, clave para la supervivencia de la sociedad, la macrooperación para el cambio de propiedad del Sevilla FC vive días clave después del preacuerdo alcanzado en bloque por las grandes familias con Sergio Ramos y su holding Five Eleven. Sin embargo, sigue sin haber fecha cerrada para que todos los actores acudan a la notaría y formalicen definitivamente la multimillonaria transacción, más allá de que cuando se sienten a la mesa, la firma de los preceptivos documentos no será cosa de un día y conllevará su tiempo, con infinidad de aristas que limar desde las dos partes. Pese a la voluntad de todos por materializar el trato, la dosis de incertidumbre no desaparece.
Las conversaciones internas de los todavía dueños y dirigentes revelan un panorama marcado por la cautela, la urgencia organizativa y una presión social que conocen de sobra y que se mantiene expectante fuera. Para ellos, «la pelota está en el tejado de Ramos y su grupo», mientras que desde la orilla del camero hay tranquilidad y se transmite una y otra vez que las garantías y el dinero estarán en tiempo y forma. El consejo insiste en que ya no depende de su voluntad, sino de la solvencia y agilidad de una parte compradora que sigue ajustando sus acuerdos con las entidades que sumarán el capital, desde bancos tradicionales hasta inversores privados o family offices.
Y es que el tiempo, en efecto, se convierte en el gran enemigo del Sevilla FC por la compleja naturaleza de la operación, que a duras penas encaja en los plazos mínimamente recomendables para proyectar una planificación en condiciones y encarar la próxima temporada 2026-2027 con todos los cabos bien atados. La transición institucional se describe no como un mero trámite, sino como un proceso burocrático denso, donde las intenciones de cambio que aúnan a todos chocan frontalmente con las numerosas fases que hay que salvar, las exigencias financieras y la pesada herencia de la gestión deportiva de los últimos años.
A simple vista, faltan hojas en el calendario para cumplimentar los tediosos, y ya veremos si caóticos, trámites notariales, confiando en que no surja ninguna 'sorpresa' de última hora por parte de alguno de los vendedores, y sin contar con las posteriores instancias, ya sea el necesario visto bueno del Consejo Superior de Deportes (CSD), la potencial reestructuración integral del club o una inyección/ampliación de capital que se antoja clave para impulsar la sociedad después de cerrar el negocio base de 450 millones de euros, deuda neta incluida. En el mejor de los casos, dando por hecho que el dinero y las garantías aparezcan como se ha pactado y que las acciones estén libres de carga, no parece que la operación pueda estar hecha antes de mes o mes y medio.
Sin plazos cerrados para nada ahora mismo, la premura es evidente debido a las necesidades del propio calendario futbolístico. Se trata de una urgencia estructural y lógica. El grupo comprador desea asumir las riendas lo antes posible, con el objetivo explícito de evitar que la hoja de ruta deportiva, o parte de ella, tenga que ser diseñada por los dirigentes actuales.
Adiós a Cordón, con otra perspectiva
En todo el galimatías de la transición, se considera desde las partes que el trabajo del director de fútbol saliente, Antonio Cordón, ha sido satisfactorio en términos generales, con una hoja de resultados y actuaciones que vienen a acallar muchas de las dudas y críticas que suscitaron su corto pero intenso periplo en el Sevilla. Ayer el club comunicó oficialmente la salida del extremeño, que se hará efectiva el próximo 31 de mayo, una vez finalizada LaLiga y pese a tener firmados dos años más de contrato. Si cuaja la venta, Ramos tendrá un peso decisivo en la toma de decisiones deportivas, apoyado en un grupo como Five Eleven que cuenta en nómina con la figura de Marc Boixasa como Chief Football Office. Si no se diera el negocio, la planificación está garantizada por el secretario técnico, José Ignacio Navarro, con la confianza de los gestores y pendiente de lo que suceda con el cambio de propiedad para definir su vinculación con el Sevilla.
Mientras, Cordón deja el camino deportivo allanado para Ramos y su grupo, con el equipo en la máxima categoría, trabajo adelantado con dos fichajes que deben sumar a la zaga como Juan Iglesias y Arouna Sangante (Patrick Mercado se caerá por lesión) y sin hipotecas de ningún tipo para los futuros dueños. El resto de operaciones que tenía encarriladas las paralizó o dejó en punto muerto con el anuncio del preacuerdo con Five Eleven. No sólo hubo contactos por Marius Marin. En la agenda de Cordón también estaban el portero del Villarreal Diego Conde y el delantero del Al-Gharafa y ex del Madrid Joselu Mato, dentro de esa política de fichar a bajo coste que debía mantener el director de fútbol.
También deja vía libre a la posible 'criba' de los futuros propietarios, que tendrán capacidad de decidir sobre cualquiera de los contratos que expiran el 30 de junio, sin ataduras ni compromisos: Nyland, Azpilicueta, Gudelj, Januzaj y Alexis, además de los cedidos Vlachodimos, Mendy y Maupay. En los casos que sí había que avanzar renovaciones, por edad, proyección y rendimiento, caso de Castrín y Oso, Cordón ha dejado el trabajo encarrilado.
Sobre todo, se valora que haya conseguido el objetivo construyendo un equipo con apenas 250.000 euros de gasto. Entre cedidos y futbolistas libres, incorporó en verano a seis refuerzos -Suazo, Azpilicueta, Mendy, Alexis, Cardoso y Vlachodimos-, a los que añadió el préstamo de Maupay en enero. Todos ellos, salvo Cardoso, han puesto su granito de arena para una salvación en la que ha sumado cada detalle y que se ha conseguido con una jornada de antelación. Además, el extremeño logró recortar sensiblemente el gasto de plantilla hasta situarla en algo más de los 80 millones. No sacó prácticamente un euro de la caja y logró meter un fijo de 55 millones más variables por las ventas de Loïc Badé (Bayer Leverkusen), Dodi Lukebakio (Benfica) y Stanis Idumbo Muzambo (AS Monaco). Tuvo que reconducir su apuesta inicial en el banquillo por Matías Almeyda, pero el relevo, Luis García Plaza, llegó a tiempo para enderezar el rumbo de manera sólida.
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- David Montero
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Re: Antonio Cordón [Ex- Director Deportivo]
Se queda su segundo, no? Que creo que ya estuvo aquí hace años.
Re: Antonio Cordón [Ex- Director Deportivo]
Volverá a su puesto en Five Eleven, así que supongo que de una forma u otra, seguirá con nosotros.
Re: Antonio Cordón [Ex- Director Deportivo]
Ya se puede ir a descansar tranquilo, que vaya añito se ha pegado aquí. Y menuda plantilla que ha dejado.
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Re: Antonio Cordón [Ex- Director Deportivo]
Ahora estaríamos esperando todos el anuncio del regreso de Monchi, si no se hubiese ido al Espanyol hace unos días.
Re: Antonio Cordón [Ex- Director Deportivo]
Pues no son malas incorporaciones, teniendo en cuenta de que tenía que trabajar sin tener un duro en caja.Kaneda escribió: ↑20 May 2026 14:38 Cordón deja abonado el terreno para una venta a Ramos que se aprieta demasiado en los plazos
El director de fútbol sale con el objetivo atado y sin dejar cargas. La densa burocracia del proceso, aún sin fecha para la notaría, condiciona la planificación
Los accionistas dieron el paso adelante y aceptaron el trato, pero el reloj corre dentro de un proceso farragoso y complejo en el que el tiempo juega en contra de la institución. Con la salvación amarrada, clave para la supervivencia de la sociedad, la macrooperación para el cambio de propiedad del Sevilla FC vive días clave después del preacuerdo alcanzado en bloque por las grandes familias con Sergio Ramos y su holding Five Eleven. Sin embargo, sigue sin haber fecha cerrada para que todos los actores acudan a la notaría y formalicen definitivamente la multimillonaria transacción, más allá de que cuando se sienten a la mesa, la firma de los preceptivos documentos no será cosa de un día y conllevará su tiempo, con infinidad de aristas que limar desde las dos partes. Pese a la voluntad de todos por materializar el trato, la dosis de incertidumbre no desaparece.
Las conversaciones internas de los todavía dueños y dirigentes revelan un panorama marcado por la cautela, la urgencia organizativa y una presión social que conocen de sobra y que se mantiene expectante fuera. Para ellos, «la pelota está en el tejado de Ramos y su grupo», mientras que desde la orilla del camero hay tranquilidad y se transmite una y otra vez que las garantías y el dinero estarán en tiempo y forma. El consejo insiste en que ya no depende de su voluntad, sino de la solvencia y agilidad de una parte compradora que sigue ajustando sus acuerdos con las entidades que sumarán el capital, desde bancos tradicionales hasta inversores privados o family offices.
Y es que el tiempo, en efecto, se convierte en el gran enemigo del Sevilla FC por la compleja naturaleza de la operación, que a duras penas encaja en los plazos mínimamente recomendables para proyectar una planificación en condiciones y encarar la próxima temporada 2026-2027 con todos los cabos bien atados. La transición institucional se describe no como un mero trámite, sino como un proceso burocrático denso, donde las intenciones de cambio que aúnan a todos chocan frontalmente con las numerosas fases que hay que salvar, las exigencias financieras y la pesada herencia de la gestión deportiva de los últimos años.
A simple vista, faltan hojas en el calendario para cumplimentar los tediosos, y ya veremos si caóticos, trámites notariales, confiando en que no surja ninguna 'sorpresa' de última hora por parte de alguno de los vendedores, y sin contar con las posteriores instancias, ya sea el necesario visto bueno del Consejo Superior de Deportes (CSD), la potencial reestructuración integral del club o una inyección/ampliación de capital que se antoja clave para impulsar la sociedad después de cerrar el negocio base de 450 millones de euros, deuda neta incluida. En el mejor de los casos, dando por hecho que el dinero y las garantías aparezcan como se ha pactado y que las acciones estén libres de carga, no parece que la operación pueda estar hecha antes de mes o mes y medio.
Sin plazos cerrados para nada ahora mismo, la premura es evidente debido a las necesidades del propio calendario futbolístico. Se trata de una urgencia estructural y lógica. El grupo comprador desea asumir las riendas lo antes posible, con el objetivo explícito de evitar que la hoja de ruta deportiva, o parte de ella, tenga que ser diseñada por los dirigentes actuales.
Adiós a Cordón, con otra perspectiva
En todo el galimatías de la transición, se considera desde las partes que el trabajo del director de fútbol saliente, Antonio Cordón, ha sido satisfactorio en términos generales, con una hoja de resultados y actuaciones que vienen a acallar muchas de las dudas y críticas que suscitaron su corto pero intenso periplo en el Sevilla. Ayer el club comunicó oficialmente la salida del extremeño, que se hará efectiva el próximo 31 de mayo, una vez finalizada LaLiga y pese a tener firmados dos años más de contrato. Si cuaja la venta, Ramos tendrá un peso decisivo en la toma de decisiones deportivas, apoyado en un grupo como Five Eleven que cuenta en nómina con la figura de Marc Boixasa como Chief Football Office. Si no se diera el negocio, la planificación está garantizada por el secretario técnico, José Ignacio Navarro, con la confianza de los gestores y pendiente de lo que suceda con el cambio de propiedad para definir su vinculación con el Sevilla.
Mientras, Cordón deja el camino deportivo allanado para Ramos y su grupo, con el equipo en la máxima categoría, trabajo adelantado con dos fichajes que deben sumar a la zaga como Juan Iglesias y Arouna Sangante (Patrick Mercado se caerá por lesión) y sin hipotecas de ningún tipo para los futuros dueños. El resto de operaciones que tenía encarriladas las paralizó o dejó en punto muerto con el anuncio del preacuerdo con Five Eleven. No sólo hubo contactos por Marius Marin. En la agenda de Cordón también estaban el portero del Villarreal Diego Conde y el delantero del Al-Gharafa y ex del Madrid Joselu Mato, dentro de esa política de fichar a bajo coste que debía mantener el director de fútbol.
También deja vía libre a la posible 'criba' de los futuros propietarios, que tendrán capacidad de decidir sobre cualquiera de los contratos que expiran el 30 de junio, sin ataduras ni compromisos: Nyland, Azpilicueta, Gudelj, Januzaj y Alexis, además de los cedidos Vlachodimos, Mendy y Maupay. En los casos que sí había que avanzar renovaciones, por edad, proyección y rendimiento, caso de Castrín y Oso, Cordón ha dejado el trabajo encarrilado.
Sobre todo, se valora que haya conseguido el objetivo construyendo un equipo con apenas 250.000 euros de gasto. Entre cedidos y futbolistas libres, incorporó en verano a seis refuerzos -Suazo, Azpilicueta, Mendy, Alexis, Cardoso y Vlachodimos-, a los que añadió el préstamo de Maupay en enero. Todos ellos, salvo Cardoso, han puesto su granito de arena para una salvación en la que ha sumado cada detalle y que se ha conseguido con una jornada de antelación. Además, el extremeño logró recortar sensiblemente el gasto de plantilla hasta situarla en algo más de los 80 millones. No sacó prácticamente un euro de la caja y logró meter un fijo de 55 millones más variables por las ventas de Loïc Badé (Bayer Leverkusen), Dodi Lukebakio (Benfica) y Stanis Idumbo Muzambo (AS Monaco). Tuvo que reconducir su apuesta inicial en el banquillo por Matías Almeyda, pero el relevo, Luis García Plaza, llegó a tiempo para enderezar el rumbo de manera sólida.
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