Los actuales dirigentes endeudan a la entidad año tras año; no renuncian a sus elevados sueldos y comisiones; no quieren ampliación de capital porque están solo para trincar y no venden sus acciones porque piden lo que no valen.
Han demostrado su incapacidad e inutilidad al creer que desprofesionalizando el club todo iba a seguir igual de bien. Y no, ellos, inútiles heredados, no saben ni dirigir a una comunidad de vecinos.
Y para colmo, el bético de Pérez -Solano decidiendo el futuro. El chiste se cuenta solo.